Espacio dedicado al análisis de la obra teatral de Vargas Llosa sobre la Odisea de Homero

lunes, 15 de diciembre de 2008

Conclusiones

La obra, tal vez por cómo fue concebida por el autor peruano, eliminó elementos importantes tales como la Telemaquia y la presencia decisiva de Atenea para que Odiseo cumpla con su regreso. A estas omisiones, a las que Vargas Llosa defiende por la necesidad de condensar y compactar al poema para que logre mayor visualidad, él aporta con un estilo y lenguaje propio de su escritura. Es por ello que los diálogos sensuales y pasionales que en la obra de Homero son casi imperceptibles, en Vargas Llosa adquieren mucha significación.

Odiseo y Penélope es la puesta en escena de Odiseo como el relator de sus propias aventuras. Vargas Llosa en el epílogo se pregunta: ¿Vivió Odiseo las historias maravillosas que refiere a los deslumbrados feacios en la corte del rey Alcino? Así que, ante la duda, la obra reconoce a Odiseo tanto como el audaz y valiente guerrero como a un excelente contador de historias. Sería como ver en Odiseo a un hábil estafador o seductor que fabrica relatos tan verosímiles que los receptores las convertimos en verdades; aunque tomando en cuenta la paideia griega, ese pensamiento no tendría el menor sentido, dado uno de los principales valores de aquella época era sintonizar consecuentemente las palabras con las acciones.

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